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Fundamentalismo verde. El nacimiento de una alternativa.
(Dinámica histórica del integrismo islámico)
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D. Marco Antonio González Boyero

Historiador. Profesor de Geografía e Historia del IES Joaquín Sama,

San Vicente de Alcántara, Badajoz

En los meses posteriores a los brutales e inesperados atentados terroristas del 11-S perpetrados contra el World Trade Center de New York y el Pentágono en Washington, los medios de comunicación Occidentales han vertido distintas versiones del mundo islámico y del radicalismo sectario implícito en algunas de las interpretaciones del credo mahometano (1). Estos actos terroristas, los derechos humanos violados, la subordinación de la mujer a unas reglas propias de siglos pasados, han comenzado a ocupar una amplia zona en los debates de las democracias occidentales, moldeando en ocasiones unas posturas monolíticas sobre la comunidad de creyentes musulmanes, que en ningún caso guardan similitud con la realidad existente.

Ante la caída del comunismo en la última década del siglo XX, considerado durante muchos años como el principal enemigo de Occidente, y el progresivo desmantelamiento del sistema bipolar vigente en las relaciones de la Guerra fría, nuevos enemigos han irrumpido en la escena pública: el narcotráfico a nivel mundial con numerosas redes económicas que en ocasiones propugnan políticas nacionales, las desmesuradas migraciones, huyendo de situaciones de endémica pobreza e inestabilidad política, el terrorismo internacional, dentro de cuyos límites hay que incluir el fundamentalismo islámico, siendo uno de los términos que mayor difusión, junto con la globalización, ha alcanzado en los medios de comunicación en estos últimos años. El terrorismo, grave enfermedad de nuestro tiempo, es un intento de persuasión por la fuerza, un miedo creado para insertar miedo (2). De la actuación terrorista se deduce que el fuerte actúa sobre el débil con la intención de imponer unos criterios, recurriendo este último a la violencia, movido por la desesperación cuando no  atisba otra alternativa. Existen diversas formas de terrorismo, utilizando cada cual indistintamente unos medios de coerción  para sus causas, pero sin duda estos últimos atentados han contado con un componente especial: los mass media, una de las armas que mayor difusión ha dado a este hecho,  retransmitido a todo el mundo en directo, inspirando el sentimiento de miedo a una mayor parte de la población.

Torres Gemelas

 

Se encuentra este proceso en estrecha relación con el que actualmente denominamos como globalización, que hace caminar al planeta hacia la aldea global. En esta nueva coyuntura existe una supremacía cultural, unas culturas dominantes, que ayudadas por los avances en los medios de comunicación y su acceso a ellos, hacen que las mismas lleguen a lugares en los que era impensable implantar dichos valores culturales. Superados antiguos límites culturales de espacio y  tiempo, y unido al sistema de producción de masas y a las nuevas tecnologías, ha dado como resultado el surgimiento de una cultura prácticamente occidental en casi todos los rincones de nuestro globo, alterando la concepción de frontera cultural.

Todas estas interconexiones tienen unas consecuencias directas sobre la población: por una lado nos encontramos con posturas en las que predomina un discurso reflexivo, de integración y comprensión, son los llamados cosmopolitas o globalistas. Pero, simultáneamente aparecen discursos en los que el sentimiento de desconfianza y recelo están presentes y en casos extremos se llega  a una condena radical de las culturas disímiles.

Pero en especial, tras los ataques terroristas del 11-S, el mundo ha venido esgrimiendo una idea, ha puesto en boca de toda la comunidad política y en especial la occidental, la famosa tesis del choque de civilizaciones que enunciara Samuel P. Huntington en su artículo publicado por Foreign Affairs en 1993, y que años mas tarde ampliaría en un libro (3). Escribía Huntington en esa oportunidad:
"Es mi hipótesis que la fuente fundamental de conflicto en este nuevo mundo no será primariamente ideológica o primariamente económica. Tanto las grandes divisiones de la humanidad como la fuente dominante de conflicto serán culturales. Los Estados-nación seguirán siendo los actores más poderosos en los asuntos mundiales, pero los principales conflictos políticos internacionales ocurrirán entre naciones y grupos de diferentes civilizaciones. El choque de las civilizaciones dominará la política mundial. Las líneas de fractura entre civilizaciones serán las líneas de batalla del futuro".
Es comprensible que a partir de estos acontecimientos la tesis del choque de civilizaciones que enunciara en un principio Bernard Lewis en su famoso artículo “ Las raíces de la furia musulmana(4) y más tarde ampliara Huntington, haya sido tomada como referencia a la hora de entender el conflicto desencadenado en el orden internacional, tomando como pretexto la lucha antiterrorista, y llevada a unos límites agresivos, como es el caso de las declaraciones prestadas por el presidente italiano Berlusconi que aseguró que “ no podemos poner en el mismo plano a todas las civilizaciones. Hay que ser consciente de nuestra supremacía, de la superioridad de la civilización occidental”.
Pero no todas las opiniones vertidas sobre este asunto atienden a las tesis del choque de civilizaciones, el palestino Edward Said,  conocido comentarista del diario El País, y cuyo principal trabajo es Orientalismo, una crítica hacia las investigaciones que las sociedades occidentales han realizado sobre el mundo y las sociedad árabe, ha reflexionado sobre los acontecimientos y ha llegado a la conclusión de la existencia de un choque de ignorancia (5), argumentando que el ataque suicida de un grupo de militantes fanáticos se ha utilizado como prueba de la tesis de Huntington. Afirma que en dicha tesis del choque de civilizaciones no se dedica mucho estudio a la pluralidad interna de dichas civilizaciones, considerándolas como unas entidades aisladas, olvidando las relaciones que han existido, dando frutos de intercambio y mezcolanza.

Torres Gemelas

 

Al igual que estos atentados terroristas contaron con los medios de comunicación para difundir su mensaje y sus actos a todo el mundo, las opiniones que sobre los mismos se están fraguando han venido influenciadas por matices ideológicos vertidos por los mass media, considerados como un poder alternativo a los existentes, poseedores de la fuerza necesaria para consensuar y moldear la ideología de los ciudadanos en función de unos intereses no ya nacionales o de estado, sino intereses de la civilización, como se han argumentado los que actualmente presiden esta nueva coyuntura internacional.(6)

De manera que podemos afirmar que el discurso que actualmente domina Occidente sobre los países islámicos se apoya sobre unos postulados que pueden considerarse erróneos, siendo motivos de la incomprensión de la actualidad del mundo islámico en su evolución y diversidad. En primer lugar, referirse al mundo islámico como un todo monolítico y homogéneo, atendiendo solo a la profesión de fe mahometana, sin atisbar las diferencias que existen entre los distintos países, los diversos sistemas políticos que están vigentes en el ámbito musulmán, las distinciones sociales que adquiere cada país con la aplicación de una ley concreta( tradicional, de un corte occidental o una mezcla entre las dos), la riqueza que genera cada uno de los países confiriéndole un puesto estable en el orden geopolítico actual. En segundo lugar hacer de la dimensión religiosa el motor de estas sociedades, asignándole el papel de sociedades regidas todas ellas por el factor religioso, relegando los factores políticos, económicos, culturales y sociales a un nivel inferior. El debate contemporáneo está regido por la posición que los occidentales concedemos a la religión en nuestra sociedad, dejándola asignada a la vida privada de cada ciudadano, con una dimensión interna y particular, que en el mundo islámico trasciende a la vida política rigiendo los destinos de la nación. Indudablemente esta imagen ha estado mas extendida tras la revolución iraní de 1979 y las consignas dictadas por la ayatolá Jomeini, pero frente a este mensaje de unión política-religiosa existe un discurso con pretensiones políticas incuestionables que dejan relegada a la religión a un plano individual, y que ha presidido distintos países como ha sido el ejemplo de Turquía a partir de la década de los veinte.(7)

De todo lo anterior puede deducirse que el mundo musulmán no es un todo homogéneo, no existe esa visión de conjunto, siendo su única similitud la fe que todos profesan y atendiendo esta a unas divisiones internas, la corriente Sunní(8) y la corriente Chiíta(9), que hacen diferencias en cuanto a las normas y las interpretaciones que del libro sagrado del Corán pueden realizarse. De la misma manera que es inconcebible la tendencia que equipara el renacimiento islámico que ha  tenido lugar en la segunda mitad del siglo XX, dando una igualdad a todos los movimientos islamistas que han aparecido en estas décadas, ignorándose las diferencias de interpretación del texto que cada una de ellas anuncia como verdad suprema. Siendo un error de primera magnitud equiparar a los talibanes afganos con los muyahidín, o las distintas facciones que integran el movimiento islamista argelino, desde aquellas que tienen unas premisas de participación política y connivencia con el gobierno, hasta la ilegalidad a la que fue reducido el FIS(10) (Frente Islámico de Salvación argelino) que apuntan a la vía violenta como alternativa al diálogo y concurso político.

Torres Gemelas

 

El credo musulmán cuenta actualmente con un amplio conjunto de seguidores que representa actualmente una quinta parte de la población mundial, lo que se traduce en unos 1200 millones de creyentes repartidos por los cinco continentes, adquiriendo distintas categorías, según su aceptación en la población de cada país: religión mayoritaria como queda patente en Irán,  minoría religiosa más importante como sucede en algunos países occidentales y minoría religiosa sin ser la más importante como ocurre en el caso chino o indio.

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(1) Aunque no todas las opiniones demarcan estos sucesos como actos terroristas del fundamentalismo islámico, y en especial de la red de Bin Laden. Leon Klein en:La Gran Mentira.  Pyre, Barcelona, 2002.  mantiene la hipótesis de una conspiración, con tintes de guerra psicológica, un golpe de estado de los EEUU, cuya finalidad es afirmar su posición en el mundo .Necesitando un Nazareno para cargar con la cruz y construir un falso culpable.

(2) Sari Nusseibeh,  El terrorismo, una enfermedad del género humano. Babelia. El País, sábado 29 de Octubre del  2001. Pag. 5.

(3) Huntington, S. : El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial. Barcelona, Piados, 1997.

(4) Bernard Lewis: “Roots of Muslim Rage”, Atlantic Monthly 226: 3 ( septiembre de 1990) Pag 47-51.El autor deja claro desde un principio el rechazo radical de algunos líderes musulmanes hacia occidente y su imposición de ideas.

(5) Edward W. Said,: El choque de ignorancia. El Pais, 16 de Octubre de 2001.

(6) Uthman Mendoza: La irresponsabilidad de la prensa. Verde Islam. Nº 17. 2002.

(7) Segura, A.: Más allá del Islam. Política y conflictos actuales en el mundo musulmán. Madrid. Alianza Editorial, 2001.

(8) Sunnismo: Rama mayoritaria del Islam (cerca del 90% de los musulmanes) el sunnismo observa escrupulosamente la Sunna (conjunto de relatos de la vida y comportamiento de Mahoma) completando al Corán en asuntos jurídicos. Solo reconoce como sucesores del profeta a los primeros cuatro califas, los omeyas y los adbasíes. 

(9) Chiísmo: Rama minoritaria del Islam (10% de los musulmanes). El chiísmo da relevancia a una jerarquía religiosa que tiene  su origen en la creencia de que Mahoma hizo depositario del “sentido oculto del Corán” a su sucesor Alí. Cree en el imán oculto que regresará al final de los tiempos para salvar a los fieles el día del Juicio Final.

(10) Frente Islámico de Salvación. Partido islamista legalizado y formado en 1989. Ganó las elecciones de municipales del 1990 y la primera vuelta legislativas de 1991. En 1992 tras el golpe de estado del ejercito fue ilegalizado, lo que supuso el comienzo de una larga  guerra civil.