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Los fortines del desierto. El rol de las líneas de defensa militar en la colonización de la pampa bonaerense. 

Doña Melina Yuln


Alumna de doctorado

Universidad Nacional de La Plata (República Argentina)

Introducción

La creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776 otorgó a la región pampeana un nuevo valor estratégico y una necesidad de consolidación, ya que la ciudad capital del nuevo ente administrativo -Buenos Aires- se hallaba muy cercana a la frontera indígena. De allí que la defensa contra el indio y la estabilidad social del hinterland porteño fuesen, a partir de ese momento, una preocupación constante para los distintos gobiernos virreinales. En 1776, el Cabildo de la ciudad de Buenos Aires aconsejaba el establecimiento de pueblos en la frontera para asegurar el resguardo contra las incursiones aborígenes en busca de ganado, la contención de los ganados cimarrones en la campaña circundante y de ese modo, asegurar el abastecimiento de la capital.

Pero la campaña bonaerense tuvo inconvenientes a raíz de su condición de zona de frontera, donde la presencia del Estado era débil y, por lo tanto, existía una libertad de acción para quienes habitaban este espacio que les permitía vivir sin tener que rendir cuentas a la autoridad. De esta particular situación surge la creación de las guardias o fuertes en una línea imaginaria a la vera del río Salado (Chascomús, Ranchos, Monte, Lobos, Navarro, Mercedes, Salto, Rojas) y el desplazamiento de las compañías de blandengues (1) llevadas coercitivamente a habitar el confín de la pampa, así como la instalación de colonos ubicados en pueblos aledaños a los fuertes. (2)

El concepto de frontera

En las últimas décadas los estudios de frontera se han incrementado, dando relevancia al análisis de espacios antes considerados marginales o carentes de interés para el estudio de la historia, suplantando a la idea de que las decisiones políticas, las operaciones económicas, las transformaciones sociales y culturales se desarrollaban en el corazón de la sociedad más que en su periferia. Esta concepción lleva incluso a algunos a proponer que la identidad se construye en la frontera, de modo que la periferia debería verse como centro. (3)

Este es un trabajo que adhiere a la idea de frontera entendida como un ámbito de convivencia multiétnico y como una entidad distinta del estado nacional y del mundo indígena. Por el hecho de no pertenecer a ninguno de estos dos mundos, constituye un tercer término con su lógica propia. (4) En este ámbito de mezcla en el que se producían cruces y mestizajes, se acentúa el fenómeno de transculturación, ya que la frontera era efectivamente una zona de encuentro y de negociación entre culturas, desarrollada en una franja territorial de contornos variables. De manera que la frontera deja de ser un límite -límite entendido a partir del a frontera militar, en tanto línea divisoria entre indios e hispano-criollos, sin mezcla ni contacto- para ser entendida como espacio de un orden alternativo (5), es decir, como un lugar de convivencia particular, móvil, no necesariamente formalizado, como un espacio amortiguador entre un "mundo" y el otro, que oscilaba entre la negociación y el conflicto.

Frontera y territorio

La vigencia del tema de la frontera, luego de casi un siglo y medio de estabilidad, se debe a los cambios sociales, culturales y ambientales generados por procesos de urbanización (espontáneos o planificados) sobre el territorio. Estas razones justifican las nuevas investigaciones acerca de un ámbito que aún hoy se presenta como conflictivo y problemático. De manera que el territorio puede ser entendido como un elemento clave de nuestra historia nacional y no solo como mero escenario de procesos políticos, sociales y económicos.

La transformación del espacio rioplatense coincidía con el impulso global de la sociedad hacia el progreso material, aunque el desconocimiento del territorio fue uno de los principales obstáculos en la guerra con el indio. Conocer significaba fundamentalmente delimitar y transcribir los límites a la carta geográfica o al plano urbano.

Las estrategias de ocupación fueron definiendo una forma territorial. Dos convicciones se articulaban en la necesidad de conocer el territorio que se intentaba dominar: poblar y transformar el desierto. Por un lado la modalidad hispánica de asentamientos urbanos en íntima relación con la guerra de posiciones; por otro, la necesidad de transformar el ambiente físico por medio de la técnica. Del tipo de expansión desde el siglo XVIII se

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(1) Milicias criollas del Río de la Plata creadas durante la colonia para hacer frente a los ataques indígenas.

(2) ALIATA, Fernando, "Las raices del arbol de la libertad. El legado ilustrado en la fundacion de pueblos en la pampa bonaerense durante el siglo XIX", en Nuevo Mundo, Mundos Nuevos , Debates, 2010. Puesto en línea el 23 marzo 2010. URL: http: //nuevomundo.revues.org/59222.

(3) Ver GRIMSON, Alejandro (ed.), Fronteras, naciones e identidades. La periferia como centro , ediciones CICCUS-La crujía, Buenos Aires, 2000.

(4) ROULET, Florencia, "Fronteras de papel. El periplo semántico de una palabra en la documentación relativa a la frontera sur rioplatense de los siglos XVIII y XIX" en Revista Trefos , vol.4 Nº 2, 2006; NAVARRO FLORIA, Pedro, " E l salvaje y su tratamiento en el discurso político argentino sobre la frontera sur, 1853-1879" en Revista de Indias , vol. LXI, Nº 222, 2001, pp.345-376

(5) NAVARRO FLORIA, Pedro y Gabriela NACACH. 2004: "El recinto ve dado. La frontera pampeana en 1870 según Lucio V. Mansilla", en Fronteras de la Historia (Instituto Colombiano de Antropología e Historia, Bogotá), N° 9, 2004, pp.233-257

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