www.historiadigital.com

Artículos

Depósito Legal
M-34.164-2001

ISSN 1695-6214











 



Visite
Arqueo Historia

www.arqueo-historia.com





 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 


 


vinculaba con la humildad y con dar prueba de su condición de desdicha. A esta idea también se suma la ya mencionada proximidad geográfica para recibir asistencia, aquí aparece la idea de prójimo de la visión cristiana. Para Castel (2006) el cristianismo es el fundador del campo asistencial en Occidente desde la Edad Media: "la concepción y la práctica cristinas de la caridad se han moldeado en general en las categorías constitutivas de la asistencia" (2006:59).

La máxima virtud cristiana que era la caridad era desplegada por los ricos de ese entonces a través de la limosna, de este modo, estaban más cerca de la salvación eterna. Según Pinilla de Caviedes (2004), esta situación fue denominada por algunos como la "Economía de Salvación". Se trataba de que el rico a través de limosnas y herencias podía ejercer la virtud cristiana de la caridad y por este medio alcanzar la salvación. Así la pobreza pasó a ser necesaria, al tiempo que el pobre comenzó a ser valorado únicamente como medio.

Cuestión laboral y el vagabundeo

Desde el siglo XVI se planteaba la obligación de trabajar, existía la necesidad de introducir a los ociosos en una vida de laboriosidad y de ética del trabajo. Según Rosanvallon (1995), en este siglo, existía la preocupación por responder a la indigencia mediante el trabajo y no la limosna. Pero esta necesidad de proporcionar trabajo a los pobres no se consideraba como una simple deuda moral de la sociedad sino más bien que lo que se mostraba era una visión disciplinaria de lo social. "Se pretende también poner a trabajar a unas clases virtualmente peligrosas, para controlarlas y moralizarlas; existe la preocupación de fijar en un territorio a los vagabundos y gente sin vínculos" (Rosanvallon, 1995:132).

Ya desde 1563 el Estatuto de artífices inglés planteaba la obligatoriedad del trabajo, un aprendizaje de siete años y evaluaciones salariales anuales por parte de funcionarios públicos. Esta ley se aplicaba a los jornaleros agrícolas, a los artesanos tanto en los distritos rurales como en las ciudades (Polanyi, 2007). El Estatuto se complementó con la Ley de pobres de 1601. Esta, en realidad, apuntaba a la "gente común" -también a los indigentes- de la época y no a la actual delimitación de esta categoría. Eran todas las personas que no obtuvieran un ingreso suficiente para mantenerlas en el ocio. Según Polanyi (2007), principalmente, la ley se ocupaba de lo que hoy se llamarían los desocupados y los inempleables (aparte de los ancianos y niños). El Estatuto y Ley fueron el "Código Laboral" de la época. Estas organizaban la persecución de los vagabundos junto a la afirmación de la obligatoriedad del trabajo. Decretaban que quien pudiera trabajar debía hacerlo para ganarse su sustento, en efecto, estaban obligados a hacerlo a cualquier salario posible. Del mismo modo, en Francia, una ordenanza del Parlamente de París de 1515 afirmaba la necesidad de dar trabajo a los individuos ociosos, estos no eran considerados como "desocupados" sino que se hacía una diferencia entre inactividad económica y delincuencia, entrando en esta última categoría los vagabundos, villanos y pícaros.

En Inglaterra para lograr cierto control se creó la Ley de asentamientos en 1662. Esta hacía referencia al domicilio legal de la persona y restringía su movilidad, es decir, que se intentó proteger las parroquias frente a la llegada de indigentes (Polanyi, 2007). Además, de fijar a las personas a su lugar de origen (Castel, 2006). Se imponía una gran restricción legal sobre la movilidad física para restringir la ley de pobres a los límites parroquiales. Las personas no podían abandonar su parroquia sin el certificado de un funcionario de la policía, si no era asociado, y tratado, como un vagabundo. Como vemos existió una amplia referencia a la cuestión geográfica de las personas para poder ser asistidas o no. Este tipo de ideas fueron las que reforzaron la figura del vagabundo. Esta representaba lo desterritorializado por excelencia, en definitiva, "no era de ningún lugar". De este modo, se cargó su imagen con los estigmas de estar por fuera del orden del trabajo y de la sociabilidad. Así era asociado con la delincuencia y la desconfianza.

Clasificaciones

En el siglo XVI, la gestión de la asistencia deja de ser monopolio exclusivo de la iglesia para incorporar a las autoridades laicas en el accionar social. La idea de la asistencia según la referencia territorial continúa más allá de los cambios. Esta política se reforzó en muchas ciudades, se asistía a la indigencia domiciliada en cada comunidad. Claramente la referencia geográfica era central en este tipo de políticas, así la persona debía ser reconocida por la comunidad para poder ser socorrida. Encontrarse sin vínculos era causante de desconfianza. Según Cabrera (1998) se toleraba al pobre conocido y se detestaba al vagabundo "sin fuego ni lugar" y "sin honor".

Como vemos se sostiene la idea anterior de la organización de la asistencia reforzada en ciertas categorías de pobreza. También era central para determinar la asistencia, la incapacidad para trabajar de la persona, esta debía ser legítima sino la