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, XVIII, 31, (2018). ISSN 1695-6214 © Jesús María Garayo Urruela, 2018
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administración local (Altamira, 1903, pp. 81-99 y 1905, p. 98). Los estudios
sobre derecho consuetudinario representaron, por ello, una continuación del
proyecto intelectual acometido con la investigaciones de la propiedad comunal,
pero reflejan como particularidad reseñable la diferencia en la metodología
empleada para la elaboración de estas dos obras histórico-jurídicas.
La obra sobre propiedad comunal constituyó básicamente un ensayo,
sustentada en la revisión de la amplia bibliografía recopilada, mientras que el
trabajo sobre derecho consuetudinario reúne las características propias de una
investigación de contenido pluridisciplinar en la que el estudio jurídico de los
documentos históricos se articuló con informaciones de contenido geográfico
etnográfico, social y económico. En contraste con la primera, redactada en
cierta medida bajo la influencia del “positivismo” jurídico alemán, orientado al
estudio de las normas consuetudinarias y ordenamientos legales, de los que
cada sociedad se ha dotado para su respectiva organización colectiva, la
segunda fue elaborada tras la reflexión emprendida, bajo la influencia del
“positivismo” historiográfico francés, entorno a la definición de la historia como
ciencia y a la adopción del utillaje metodológico apropiado en la construcción
de relatos históricos de validez científica
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.
El viaje a América marcó el inicio del final de la estancia asturiana, fase
de la vida en la que Altamira intensificó la dedicación al estudio histórico del
derecho consuetudinario. Comisionado por la Universidad de Oviedo y la Real
Academia de Ciencias Morales y Políticas, viajó entre 1909 y 1910 por
Latinoamérica, con el fin de promover las relaciones culturales y científicas con
los países hispanoamericanos (Prado, 2010). A su regreso, desempeñó el
cargo de Director General de Enseñanza Primaria (1911-1913) con la vista
puesta en la afrontar la resolución de los problemas urgentes, que lastraban la
enseñanza primaria (Altamira, 1912a). Altamira, tras dimitir del cargo público,
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Altamira trató de encontrar los criterios técnico-procedimentales más recomendables en el
ejercicio de las tareas investigadora y pedagógica, sin entrar a formular una justificación teórica
de los mismos desde una perspectiva gonoseológica, epistemológica y metodológica. Para una
exposición de las limitaciones teóricas de su discurso historiográfico (monismo metodológico,
enfoque filosofante, apriorismos valorativos…), acúdase a Prado (2010, pp. 171-205).