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Historia Digital
, XIX, 33, (2019). ISSN 1695-6214 © Lorenzo Silva Ortiz, 2019
P á g i n a
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Dado que estos personajes, ejes en torno a cuya actividad giran los
grabados, son presentados como elementos a caballo entre lo virtuoso y lo
malvado, diversos investigadores han definido a
Les Misères
como una obra
ambivalente e imparcial, elogiando la capacidad de Callot para representar
fielmente esa experiencia humana (Goldfarb 1990, 24-25), mientras que otros
–los más- a menudo han hecho hincapié en las duras tácticas empleadas por
los soldados sobre la población civil durante la Edad Moderna (Vega, 2001;
Molina, 2013). Desde nuestra perspectiva pensamos que estas
interpretaciones –ciertamente acríticas y que se quedan en lecturas
superficiales de lo que ha sido y es la milicia- suponen que los grabados de
Callot ofrecen una forma de acceso documental a la cruda realidad de la
Guerra de los Treinta Años, descuidando al interpretarlas toda una serie de
factores intrínsecos que afectan y median durante el proceso de creación de
las representaciones.
En la primera imagen, alistamiento de las tropas (ilustración 1), un
enjambre de soldados con armas en ristre –alabarderos, mosqueteros y gente
de caballería– se encuentran en formación a la izquierda de la mesa sobre la
que supuestamente se está produciendo el alistamiento. Es difícil saber
exactamente qué es lo que está sucediendo en la mesa, pero es probable
que junto al alistamiento se esté procediendo a un primer pago a esos
soldados y mercenarios recién reclutados, circunstancia bastante común
durante las levas de la Alta Edad Moderna y, más concretamente, de la
Guerra de los Treinta Años. La imagen misma incide en la división social
amotinados por sus mismos oficiales y sobre las consecuencias de la guerra en las
poblaciones de retaguardia, véase: Silva Ortiz, Lorenzo (2018). “La Villa de Azuaga durante
la Guerra de Sucesión Española”.
Revista de Historia de las Vegas Altas
, núm 10. Pág. 55.