Página 28 - Historia Digital

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Historia Digital
, XIX, 33, (2019). ISSN 1695-6214 © Lorenzo Silva Ortiz, 2019
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existente entre soldados y oficiales, cuya relación se basa en el trabajo de
guerra a prestar y el dinero, prebendas y beneficios que se esperaba obtener.
Esta disposición ordenada de los soldados contrasta de manera casi
chocante con la siguiente imagen, la de la batalla real (ilustración 2), única
representación del combate en un campo de batalla entre dos ejércitos en la
totalidad serie. En la primera todo es orden y la imagen destila sentimiento de
patriotismo, de honor y orgullo que se ven truncados por la dura realidad de lo
que es un campo de batalla: caos, lamentos lastimeros, mutilación, muerte e
instinto de supervivencia.
Callot aprovecha su habilidad como grabador para simular de manera
bastante realista el polvo y el humo sobre el cielo, girando por encima de los
soldados, como expresión y representación de ese caos -casi tangible- que
es presentado como un objeto más. Soldados caídos –heridos o muertos-
junto con el caballo muerto en el primer plano izquierdo dan un primer punto
de crudeza a la serie y eliminan de un plumazo esa imagen grandilocuente y
orgullosa que se tiene de los ejércitos y los soldados antes de meterse en
faena.
Los personajes y objetos representados en esta ilustración parecen
estar dando tumbos hacia el borde del marco; toda la imagen se inclina un
poco hacia arriba, empujando la acción más hacia el primer plano para
confrontarla con el espectador. Callot hizo todo lo posible para mostrar de
manera destacada –y descarnada- a las víctimas caídas durante la jornada
como una parte fundamental de la escena de batalla. La pérdida desordenada
de las vidas de los soldados es una primera descripción visual de cómo son
estos las primeras víctimas de toda guerra, los primeros en ser sacrificados y
en padecer a consecuencia del desmedido orgullo y ambición de unos