Página 37 - Historia Digital

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Historia Digital
, XIX, 33, (2019). ISSN 1695-6214 © Lorenzo Silva Ortiz, 2019
P á g i n a
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Aunque parte de la historiografía ha afirmado que a través estas
imágenes Callot apoyaba la aplicación de estos castigos como una respuesta
apropiada a la conducta transgresora de los soldados para con la población
civil -reflejada en la aplicación de una violencia justificada y ordenada frente a
la incontrolada y aleatoria de los saqueos- nosotros preferimos, sin negar
aquello, incluirla dentro de lo que para el autor significaban los males y
miserias generalizados de la práctica de la guerra, en la que todos, en mayor
o menor grado, padecían y perdían. Esto pretendía ser una crítica o aviso
para aquellos que, guiados por un afán de lucro, pensaban en enrolarse como
mercenarios al servicio de unos contratistas que eran los únicos, junto con los
gobernantes, que nunca perdían demasiado. Callot les indicaba que, de una
forma u otra, acabarían por hacer padecer sufrimientos a inocentes a la par
que a ellos mismos.
A lo largo de estas ilustraciones el observador puede analizar como la
tortura y la ejecución se convierten en espectáculos multitudinarios –con una
finalidad evidente tal y como hemos indicado anteriormente- estableciéndose
en las imágenes una diferencia clara entre la multitud en el suelo y la soledad
del soldado, apartado de su pertenencia al grupo por sus crímenes, que va a
ser sometido a los rigores de la pena impuesta. Especialmente significativa es
la imagen que recoge en el primer plano a la derecha la ilustración 10. En ella
observador se encuentra de lleno con la imagen de un soldado cabizbajo que
espera su doloroso destino con sus manos atadas a la espalda. El que es su
captor vuelve el rostro hacia el espectador interactuando con él y ayudando
con su expresión –a caballo entre la advertencia y la resignación de que
cualquiera puede verse en esa tesitura– a entender el significado de la
escena representada, esto es, que pese a la promesa de castigo no hay