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Año XXI, Número 38, Julio 2021
           Depósito Legal M-34.164-2001

                 ISSN 1695-6214
                                                              Historia Digital colabora con la Fundación ARTHIS



                           Libanio  escribió  el  discurso  para  interceder  por  su  ciudad  ante  el
                    Emperador  buscando  exculpar  a  su  ciudad,  para  que  quedase  impune.  Al

                    comienzo hubo castigos, pero finalmente se concedió el perdón.


                           No  obstante,  es  precisamente  la  propia  condición  del  escrito  lo

                    interesante para este trabajo, pues al contrario que los anteriores, su aptitud
                    frente a los cristianos y la religión de ellos es sumamente tolerante. He aquí

                    las causas.


                           En primer lugar, la obra va dirigida al eminente emperador Teodosio, el
                                                                                                     12
                    dirigente que hizo oficial como religión del Imperio Romano al cristianismo .
                    Por  tanto,  sería  de  imprudente  cuanto  menos,  sobre  todo  cuando  pide

                    favores, mostrarse bélico con sus creencias. Más comprensible aún cuando
                    Teodosio se encontraba furioso por la profanación de su imagen, al menos en

                    teoría.


                           De  hecho,  la  referencia  antes  explicada,  excepción  del  escrito,  se
                    muestra  precisamente  en  el  trato  con  su  receptor.  En  torno  a  la  mitad  del

                    compuesto, no sólo no se muestra hostil a las creencias, sino que se atreve

                    incluso  a  mencionar  a  la  divinidad:  ¿Cómo  va  a  ser  una  ofensa  que  una
                    persona desee que se convierta en su protector aquel Dios a quien tú mismo

                    pides diariamente sus dones?


                           Sin duda alguna la pregunta, el simple hecho de pensarla y más aún

                    de  pronunciarla,  supone  ir  en  contra  de  todo  en  lo  que  Libanio  cree  y  tan
                    fervientemente  defiende.  No  obstante,  la  personalidad  que  la  recibe  causa,
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                    con gran prudencia, le hace rectificar .





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                   En el año 391, unos cuatro años después de la composición del presente Discurso.
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                   Este  hecho  de  no  mencionar  o  incluso  ser  tolerante  con  los  cristianos  por  ir  dirigida  a
                     eminencias no es un hecho aislado, como se podrá comprobar a lo largo de este trabajo.




                             Historia Digital, XXI, 38, (2021). ISSN 1695-6214 © Jairo Guerrero, 2021                   P á g i n a  | 49
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