Página 14 - Historia Digital

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Historia Digital
, XIX, 33, (2019). ISSN 1695-6214 © Jaime Resino, 2019
P á g i n a
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III LOS OBJETOS DE LA MAGIA
1. LA MAGIA DE LA NATURALEZA
Con respecto a la magia, la naturaleza tiene la característica especial de
ser a la vez medio y objeto de ella. Como hemos comentado anteriormente, la
naturaleza en su conjunto es el objeto principal de las artes mágicas, que
aspira con su acción alterar el curso normal de esta. Con sus conjuros,
mezclas y rituales, el mago quiere trastocarla, modificarla, extrañarla y
ponerla a su servicio con la intención de conseguir provecho para él o para
quien acude a sus conocimientos. El mago realiza una serie de prácticas bien
delimitadas buscando siempre un fin concreto: la provocación o no de lluvias,
propiciar o complicar el parto del ganado, conseguir el descenso de la luna
(eclipses), asegurar la mejora o la ruina de los cultivos, así como la
fertilización y purificación de las tierras (Fiestas de los Fordicidia).
Pero, al tiempo, la magia concibe la naturaleza como elemento
instrumental, como vehículo de su poder. El mago, en cierta manera,
establece una relación de complicidad con lo oculto e inexplicable de la
naturaleza y todos sus seres, como herramienta con la que alcanzar sus
propósitos, es decir, son los elementos existentes en el mundo natural los que
le otorgan el poder al mago. La magia, a su vez, encuentra en la naturaleza
un mundo inexplicable del que extrae su esencia igualmente incomprensible.
El mago se apodera del significado indescifrable de los fenómenos naturales,
y por encima de las leyes físicas: el rayo de la tormenta que brilla como un
haz de luz en la noche más oscura es, para el mago, una señal clara, aunque
a los demás se nos escape su sentido oculto.
A diferencia del poder de los dioses, que pueden crear o transformar la
naturaleza sólo con su propia voluntad, pues su poder está en la esencia