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Historia Digital
, XIX, 33, (2019). ISSN 1695-6214 © Jaime Resino, 2019
P á g i n a
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Los elementos vegetales son la fuente más común del poder del mago.
Aunque en muchas ocasiones reciben nombres simbólicos o figurativos (la
famosa "lengua de rana" de numerosos conjuros es una hierba psicotrópica),
en general son hierbas conocidas por todos. Sólo la manera específica de su
recogida para que su efectividad sea completa y su esquema simpático real
es un secreto para los profanos; es lo que se denominaba
Ars Herbaria.
De la misma manera ocurría con algunos animales. Los animales más
citados en las fuentes y los más utilizados posiblemente en las prácticas
mágicas eran serpientes, escorpiones, arácnidos y otras especies venenosas,
o animales simbólicos: león, águila, cuervo, lobo, perro, escarabajo, etc.
Eran en general animales que, por una razón u otra, se les consideraba
en una posición más privilegiada con respecto a la divinidad: los que por su
veneno podían traer la muerte se les consideraba instrumentos de la
venganza divina, las aves que dominan el firmamento, que es la morada de
los dioses, o bien los reptiles y mamíferos que habitan en madrigueras u
oquedades del suelo y de esa manera se les suponían más cerca del Hades y
de los demonios infernales. Todos ellos componían el recetario mágico y de
la magia medicinal (entre otros usos). Por una parte, su poder podía extraerse
si se ponía en relación con alguna planta u otro componente (ley de la
simpatía) o bien, podía ser la observación directa del comportamiento de los
animales como parte de un rito o adivinación mágica:
"... que consulte cualquiera a un adivino acerca del chillido de un ratón
de campo, o acerca del encuentro con una comadreja en el camino..."
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Amm. Marc., XVI. Viii.I.