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Historia Digital
, XIX, 33, (2019). ISSN 1695-6214 © Jaime Resino, 2019
P á g i n a
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comúnmente sin significado, que tendían a la repetición de un sonido: "bor
phor phorbaphor phorba". Todo ello está reflejado en algunos textos de los
P.M.G.
A veces, se hacía necesaria la escritura para apoyar la práctica mágica,
confiriendo a los signos alfabéticos poderes mágicos. Se usaban alfabetos
extranjeros (especialmente predilecto era el hebraico) o signos inventados por
los magos. También era común usar las siete vocales del alfabeto griego (de
aquí arranca la consideración actual de número 7 como mágico)
combinándose de distintas maneras en largas series de permutación. Estas
series, combinaciones y palabras extrañas, cuyo objetivo era el de mantener
el secretismo de las prácticas mágicas, era lo que se denominaba
voces
magicae
o
nomina barbara
.
Las fórmulas variaban en extensión entre largas listas de reglas y pasos
a seguir a otros que eran casi como una receta de cocina. Su extensión no
estaba en relación con la importancia de lo que se quería conseguir,
existiendo, por ejemplo, complejos rituales para poder simplemente abrir una
puerta.
2.1 La
Theurgía
o magia blanca
En ella se debe incluir cualquier sortilegio encaminado a atraerse en
beneficio propio algún espíritu para que ejerza protección, o aporte su
influencia benéfica. Los más abundantes en este sentido son las fórmulas de
protección o apotropaicas.
Las prácticas más serias son las que pretenden atraerse para sí el
servicio de daimones ajenos. Son por lo general las prácticas más largas y
que requieren mayor preparación tanto de elementos como de conocimientos