Página 28 - Historia Digital

Versión de HTML Básico

Historia Digital colabora con la
Fundación ARTHIS
Historia Digital
, XIX, 33, (2019). ISSN 1695-6214 © Jaime Resino, 2019
P á g i n a
| 119
embargo, su particularidad se encuentra en que ellas actúan más que
ningunas otras sobre la persona objeto de la magia. Se precisan elementos y
objetos personales de quien se quiere enamorar, partes de su cuerpo como
son las uñas o el pelo, el espejo donde se mira, el lazo con el que se sujeta el
cabello, alguna prenda de vestir, etc. Muchos de los conjuros se realizan
delante de su casa y en algunos ejemplos, incluso es necesaria la cercanía
de la persona deseada, a la que es necesario dirigirse con palabras, tocarla o
abrazarla (magia de contacto) e, incluso, echar sobre ella algún compuesto.
Los elementos utilizados en la magia amorosa son, si se puede decir, más
amables que otros: cera, perfumes, extractos de flores, resina, miel,
campanilla, sin ingredientes repulsivos, como insectos, sangre, reptiles y
restos de cadáveres, tan comunes en el resto de prácticas mágicas.
2.3.
Goeteia
o magia negra
Como ya comentamos anteriormente, una buena parte de la magia está
dedicada a procurar desgracias y tormentos para aquel que se consideraba
enemigo. Los ejemplos de
goeteia
son igual de numerosos que las práctica
bienhechoras. Hay conjuros muy crueles en los que se solicitan dolores
terribles y desgracias durante toda la vida del otro, al tiempo que hay otros
más suaves que están destinados, más bien, a procurar un pequeño
contratiempo.
Teniendo claro que la gradación de la maldad es amplia, se encuentran
en la
goeteia
tres grandes apartados. El primero está destinado a procurar la
destrucción y ruina de la víctima. En el ejemplo comentado de Defixiones,
donde se solicitaba de los dioses infernales la muerte del enemigo, el
accidente del carro no apostado, la enfermedad del patrón, la ruina de la
casa. Como en las magias anteriores, la formulación es similar en