Página 39 - Historia Digital

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Historia Digital
, XIX, 33, (2019). ISSN 1695-6214 © Jaime Resino, 2019
P á g i n a
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Por otro lado, la magia se
desmarca de la religión oficial por
su carácter popular y marginal. Al
borde de lo que es religión oficial
viene a ser una degradación de
ésta cuando no es capaz de
satisfacer los deseos íntimos de la
persona. La magia, dado su
carácter individual, puede dirigirse
allí donde está el problema o el
deseo de cada persona, es
concreta y directa. El oficiante es
responsable único de la eficacia
del rito mágico que practique,
independientemente de la situación en la que se encuentre. Por ello, a la
magia se le solicita todo tipo de peticiones que afecten a la vida cotidiana de
las personas; se le pide protección, prosperidad, salud, riqueza, poder, amor,
y también violencia contra el enemigo o adversario, pero siempre en el ámbito
cerrado de su cotidianidad.
La religión oficial queda para las grandes celebraciones estatales, los
festivales públicos y las ideologías que glorifican a las clases superiores,
mientras que la magia quedará para las inquietudes íntimas de la masa
popular o las aspiraciones individuales de todos los grupos sociales,
mezclada siempre con lo que es su acervo cultural y folklore propio.