Página 11 - Historia Digital

Versión de HTML Básico

Historia Digital colabora con la
Fundación ARTHIS
Historia Digital
, XIX, 33, (2019). ISSN 1695-6214 © Sergio Fernández, 2019
P á g i n a
| 157
Aspiró a ser líder fascista.
Y Malaparte, como tantos otros aspirantes, fue atraído por el Fascio, la
eclosión inicial de esa necesaria "
rivoluzione italiana
", la gran moda
ideológica a la que sumarse frente a la amenaza marxista y la decadencia
liberal; y que Mapalaparte conectó tanto con la que consideraba inevitable
transformación social de Italia como con las consecuencias en la juventud
nacional tras el fracaso patrio de la Gran Guerra (donde se consiguieron muy
pocas ventajas territoriales e internacionales, pese a su apoyo a los aliados
victoriosos):
“no solo por su crítica a los sistemas parlamentarios y su
polémica contra la impotencia detallada de los partidos, sino también
por mi lealtad íntima a lo que yo llamaría mi "tradición personal",
común a la mayoría de los jóvenes de mi generación: es decir, la
lealtad a mis medallas, a mi lesión, a mi participación personal en la
guerra, a mi pasado, en resumen, a un luchador. Demasiado vivo y
reciente era el recuerdo de la guerra, para poder negar los
sentimientos que el recuerdo de la guerra despertó en los
luchadores
” (Malaparte 2003b: LXXXVI-LXXXVII).
En 1920 se sumó al Fascio y en 1921 al Partido recién creado liderado
por Benito Mussolini, como "
fascista de primera hora
". En 1922 participó en la
Marcha sobre Roma como otro entusiasta camisa negra, batiéndose en duelo
sin víctimas, pero con gran eco en la prensa, con el dirigente comunista
Ottavio Pastore. Como defendía más tarde, procedente de la izquierda
mazziniana se sumaba al llamado “
fascismo rojo: salido de los sindicatos,
quiere nacionalismo en vez de internacionalismo, el predominio del Estado y
no su disolución, la guerra y no la paz, el vigor de las razas por encima de un